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MARCO TEORICO.

El surgimiento de la Teoría Crítica se caracteriza por “subvertir el orden establecido y su proceso de reproducción social. Está diseñada para traer a la conciencia las contradicciones del capitalismo racionalizado” (Horkheimer, 1990). Así, plantea un profundo análisis de la instrumentalización de la razón que para Horkheimer “tiene como función crear el orden social y reproducir los mecanismos jerárquicos útiles para el buen funcionamiento del mundo”. (Alba: 2008) Esta reproducción social se ha dado gracias a la Lógica del Dominio Consentido que ‘posiciona al individuo como sujeto racional en cuanto reconoce los medios para llegar a un fin, al situar el dispositivo publicitario en la construcción de identidad social e individual, queriendo indicar con ello cómo se organizan espacios imaginarios alrededor del objeto consumido o deseado’ (Horkheimer, 1973).

​Esto se expresa en los Medios de Comunicación Masiva, pues sus contenidos están mediados por la Industria Cultural, que se presenta como ápice de la  razón instrumentalizada, la cual es definida por T. Adorno, y Max Horkheimer como “el sistema del análisis de producción industrial de bienes culturales como movimiento global de producción de  la cultura como mercancía” (Adorno: 1969) la cual genera a la sociedad una inserción al Mundo informacional que indica “el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” (Castells, 1999).

 


En medio de este mundo Informacional se evidencia el uso de la Agenda Mediática concebida como “un método empírico para mostrar cómo los medios de difusión consiguen transferir a sus audiencias las listas jerarquizadoras de los temas o problemas más destacados de la sociedad”, convirtiéndose en una herramienta de fortalecimiento de poder gracias a que está inmersa en la Sociedad de la Información que “trata las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información como sustancialmente alteradas por una  revolución tecnológica centrada en el procesamiento de información, la generación del conocimiento y las tecnologías de la información” (Castells: 2002); esta agenda mediática es manejada por el grupo hegemónico, afirmado por Antonio Gramsci como “la capacidad que tiene un grupo social de ejercer la dirección intelectual y moral sobre la sociedad, con su capacidad de construir entorno a su proyecto de un nuevo sistema”.  (Mattelart: 1997)

Una de las características de la Sociedad de la Información es que ha permitido permear la jerarquización de la agenda a través de espacios alternos como las redes sociales, que pueden ser entendidas de dos maneras: “como un conjunto de puntos (actores sociales) vinculados por una serie de relaciones que cumplen determinadas propiedades (…) cuyas cualidades, como la posibilidad de cuantificar las relaciones, evidencian importantes aplicaciones para el análisis e interpretación de las conductas sociales” (Requena, 1989); este concepto habla sobre las redes construidas a partir de experiencias colectivas. Por otra parte, en la virtualidad las redes son entendidas como “complejas estructuras de comunicación establecidas, en torno a un conjunto de objetivos que garantizan, al mismo tiempo, unidad de propósito y flexibilidad en su ejecución gracias a su capacidad para adaptarse al entorno operativo” (Castells, 2010).     
  
Todo lo anterior puede apreciarse en el acontecimiento nacional de la movilización estudiantil en contra de la  reforma a la Ley 30 (Vélez, 2010), pues allí hubo manejo de información y agenda mediática por parte de la maquinaria comunicacional. Esta ley fue propuesta en 1992 por el ex-presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo y, el ex-ministro de Educación, Carlos Holmes Trujillo, quienes inicialmente, reglamentaron que la Educación Superior en Colombia se organiza en el servicio público. Luego, 18 años después, la ex-ministra de educación Cecilia María Vélez,  establece el proyecto a dicha reforma. Así, en el siguiente año, el Presidente Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación, María Fernanda Campo, deciden proponer, en el 2011, algunas modificaciones a la ley 30, dentro de las que están: “Crear IES (Instituciones de Educación Superior) con ánimo de lucro. Estas recibirían beneficios tributarios a cambio de aportes a los fondos de becas de Icetex”. Segundo, “Crear  un fondo que garantice el sostenimiento de estudiantes de bajos recursos –promoviendo su permanencia– y destine recursos para mantener los subsidios de matrícula”  (El Tiempo: 2011).
Ante esto, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil reaccionó. Este movimiento tiene sus primeros antecedentes “en 2008. Ese año, cinco organizaciones nacionales empezaron a hablar de unirse, de nombrar a unos líderes y de tener “por lo menos” una unidad nacional en el momento de marchar (fueron la Federación de Estudiantes Universitarios, la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, la Federación Universitaria Nacional, la Organización Colombiana de Estudiantes y el Proceso Nacional Identidad Estudiantil). 
En términos de unidad política no tuvimos muchos resultados, pero sí logramos ponernos de acuerdo en una agenda de movilizaciones”. Su objetivo consiste en “consolidar lo que ellos llamaron una Unidad de Acción, que sería la encargada de coordinar las movilizaciones y “el día a día”; y una Unidad Programática “para pensar y construir la idea de universidad que todos queríamos” (El Espectador, 2012).

Ahora bien, tanto el gobierno, como los estudiantes se posicionan como actores sociales, que “se refiere a distintos sujetos de la acción: actores individuales, actores colectivos, organizaciones, instituciones y redes’’ (Castells 2010) y como actores se incluyen dentro del Estado “concebido como organismo propio de un grupo, destinado a crear las condiciones favorables a la máxima expansión del propio grupo, (…) de un desarrollo de todas las energías nacionales, es decir, el grupo dominante es coordinado concretamente con los intereses generales de los grupos subordinados” (Mouffe, 1985). Una muestra de estas condiciones favorables es la estipulada en la constitución de 1991 que promueve una serie de derechos; ‘los fundamentales y los sociales, económicos y culturales. La educación se encuentra ubicada como derecho fundamental de los niños(as) y como derecho social en los ciudadanos (mayores de edad)’ (Constitución Política de Colombia, 2004).
Finalmente, esta investigación mostrará sus resultados a través la convergencia de medios, “un proceso que está difuminando las líneas entre los medios, incluso entre las comunicaciones entre dos puntos, y las comunicaciones de masas, como la prensa, la radio y la televisión (…) Se está erosionando la relación de uno a otro que solía existir entre un medio y su uso” (Pool, I: 1983).

​TRABAJO CONCEPTUAL


Los conceptos expuesto anteriormente pueden utilizarse en esta investigación ya que el tratamiento de la Información que realizan los Medios de Comunicación, específicamente Semana Online, frente al tema de la reforma a la Ley 30 propuesta por el Presidente Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación, María Fernanda Ocampo, exige comprender cuál es la jerarquización que se le da a la agenda mediática en este medio de comunicación, pues gracias a la agenda setting algunos acontecimientos se convierten en el foco de interés público, y según el cubrimiento dado al mismo, se presenta una postura ideológica desde el grupo Hegemónico, que está compuesto por todas las  corporaciones que integran la maquinaria mediática, y de ese modo son quienes reproducen las industrias culturales, que refuerzan la instrumentalización de la razón a través de sus producciones “culturales”. En esta investigación es necesario entender que las industrias culturales mediáticas trabajan bajo la lógica del dominio consentido y es gracias a esa sutilidad con la que se nos presenta lo que hace que los espectadores no siempre distingan lo que les trae   el proceso de producción de mensajes, para terminar apropiando esas listas jerarquizadoras con la que se construye la representación de la realidad, y de ese modo se reconfigura la construcción de Identidad social e individual que se edifica en una forma subjetiva.
Como se expuso anteriormente la sociedad contemporánea se encuentra en el mundo informacional donde se la producción/reproducción y circulación de información adopta un papel esencial que modifica las formas de interacción del hombre, el ejemplo más concreto de esto son las redes sociales. Aquí se hace la aclaración de que la definición  más propicia  de ese término para este trabajo investigativo es el de Manuel Castells, pues específicamente lo relaciona con el metamedio Internet y lo enuncia como un sistema que se adapta a su entorno y es acogido por actores sociales, quienes están inmersos en luchas ideológicas, sociales, culturales, políticas, entre otras, pero no sólo se debe relacionar este término con movimientos sociales, pues todo aquel individuo, organización o institución inmersa en un hecho social ya es actor. De ese modo, en el caso específico de la investigación se puede encontrar a nuestro actor a estudiar, quien es el Gobierno Colombiano.

En ese sentido la red social Twitter se convierte en un espacio de confrontación para la sociedad de la información, pues permite permear la agenda mediática y movilizar la opinión de diferentes actores. De tal modo que los mismos pueden ser referenciados en diversas categorías según el manejo que hagan de la información (prosumidor, replicador, consumidor, troll). Así esa información manejada en esta red social se convierte en fuente informativa para medios de comunicación como Revista Semana Online, lo cual vuelve novedoso todo este fenómeno comunicativo, si se tiene en cuenta que con la convergencia de medios hay una pequeña oportunidad para contrariar la industria cultural estipulada por los Medios de Comunicación Masiva.

 

PAOLA ARDILA

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