COMUNICACIÓN CONTEMPORÁNEA.
Por: Michael Cruz.
En la contemporaneidad las sociedades humanas asientan sus relaciones sociales en un paradigma comunicacional que se ve inmerso entre la lucha por el poder y el capital, mediadas por la razón subjetiva, que para Horkheimer ‘tiene que ver con los medios para llegar a unos fines, que son más o menos asumidos y se sobreentienden (…) pues las cosas racionales son cosas útiles y cada persona elige cuál usar’ (Horkheimer, 2002). Interpretando las palabras de Horkheimer, en la razón subjetiva el fin pierde significado, y son los medios los que se valorizan. Así, la Teoría Crítica va a cuestionar esta visión de la sociedad industrial de la mano de teóricos como Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, entre otros, que superan el materialismo histórico de Karl Marx, y proponen la Investigación Social desde la crítica de la economía política, pero bajo la acción y el pensamiento en un contexto Socio-Histórico, es decir, “la dialéctica negativa como un antisistema” (Cortina, 1985) a fin de contradecir el positivismo con el que se miró las Ciencias Sociales, pues la generalidad no permite entender lo particular del complejo social.
El método usado por la escuela de Frankfort se llamó Crítica a la Razón Instrumental, donde se diferencia la Razón de la Racionalidad, que según el profesor Juan Carlos Ruiz, ‘la primera está por encima del individuo, pues es un fenómeno moral definido por la estructura de poder; mientras que la segunda es el proceso que genera pensamiento diverso y estratégico’ (Ruiz, 2012); de esta manera, Horkheimer reflexiona sobre el conocimiento, pues “la razón en la modernidad es instrumental en la medida en que el conocimiento social tiene una relación mecanizada, por los sistemas de producción y economía en los cuales se estructura el siglo XX. El pensamiento deja de girar en torno a la capacidad de autonomía del individuo, y se vuelca sobre el sistema de producción” (Castiblanco, 2012).
Lo anterior hace alusión a lo que Theodor Adorno define como Industrias Culturales: “el sistema de análisis de producción industrial de bienes culturales que toma a la cultura como mercancía” (Adorno, 1969). En ese sentido, las producciones culturales se comercializan, y los valores simbólicos quedan expuestos a su instrumentalización, entiendo esto como “aquello que se sirve de un instrumento, o conjunto de ellos, para lograr un fin determinado” (Adorno, 1970). De ese modo, los Medios de Comunicación se convierten son instrumentos que quedan insertos en el paradigma comunicacional donde
se generan las luchas de poder. La evolución de los mismos a través de la historia ha llevado a que en la actualidad se hable de la Sociedad de la información que como lo expuso el profesor Jose Escobar, ‘desde el año 2000 entró en lo que se conoce como la Convergencia, donde las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS) se caracterizan por acoger los diversos lenguajes humanos, y combinarlos a fin de acrecentar el auge de la información’ (Escobar, 2012). Este proceso se refleja en las redes sociales como “una serie de vínculos entre un conjunto definido de actores sociales. Las características de estos vínculos como un todo, tienen la propiedad de proporcionar interpretaciones de la conducta social de los actores implicándose en la red” (Requena, 1989). Estas redes sociales se han transportado al espacio de la red virtual y desde allí ha permitido acrecentar el impacto de la información en la sociedad.
Un ejemplo de esto es la Reforma a la Ley 30; debido a este hecho de coyuntura nacional, la información que se manejó en redes sociales como Twitter y Facebook dio cuenta de la nueva forma de organización que tienen los movimientos sociales, y las otras vías de presencia en la opinión pública que poseen los actores gubernamentales. Allí ha sido posible apreciar cómo las industrias culturales operan, y de qué manera las corporaciones mediáticas, a través de la reproducción de información, forjan el status quo.
Es decir que este acontecimiento ha permitido desglosar la maquinaria mediática, y reflexionar sobre el papel del comunicador social en este proceso de re/producción de la información que influye en la construcción de imaginarios sociales. Aquí cabe aclarar que el hecho de ser estudiantes de Comunicación Social no nos hace inmunes a la exposición de la razón instrumental de la modernidad, puesto que bajo la lógica del dominio consentido la instrumentalización de los sujetos ha operado sutilmente, lo que hace que el desarrollo de un raciocinio crítico se dificulte, mas no es algo imposible. Por tal motivo se hace menester evaluar cuál es el impacto que el campo de la comunicación tiene en el desarrollo de la sociedad, para evitar que esa razón subjetiva de la que habló Horkheimer siga siendo mediada por la Industria Cultural, como se evidencia en el caso de Sara Golfarb, en la película Requiem por un Sueño, quien se vuelve un persona con necesidades creadas, dejándose convencer por los medios que el espectáculo le ofrecía, olvidando por completo cuál era su fin. Finalmente casos como estos se pueden analizar en la actualidad, desde las redes sociales, si tenemos en cuenta que los medios de comunicación cada vez más se van adaptando a la evolución que sufren las sociedades.
BIBLIOGRAFIA:
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PAOLA ARDILA
